lunes, julio 06, 2015

Crónica de un sueño en blanco y negro.



Digan lo que quieran.
El fútbol embrutece y es, hoy por hoy, el más sucio de los negocios-exceptuando la política-, que no es lo mismo, pero es igual.
Pero vamos a la otra orilla del río.
Yo festejo, hasta las lágrimas.
Por este país, por la alegría de mis vecinos, porque en mi cuadra hay tres o cuatro profesores y espontáneamente sacan su bandera chilena y cantan un himno, lejos de los nacionalismos imbéciles, porque eso es el fútbol, una canción de cuna para cada uno de nuestros dolores.
Cien largos años, pasan para que nos miremos a la cara y por fin, los volcanes se calmen, los ríos se desborden sin muertos y la placa infeliz que soporta este territorio se tranquilice en nuestras sonrisas, porque a veces, sólo de vez en cuando, la primavera se recuesta en este territorio y los inviernos del mundo se van con un gran tacle deslizante de nuestras defensas morales.
Mientas sostengo esta bandera, repaso y se me vuelven tantas fotografías a la cabeza: El penal de Caszely; los incendios de Valparaíso y en Torres del Paine; El gol del Pato Yáñez;  Lucien Bouchardeau y su cobro brujo; El 27 de Febrero 2010; La Isla Orrego en Constitución; “Alto Río”; El gol de Salas a los uruguayos en la clasificatorias a Francia 98; El “Perro verde”; Los soldados de “Antuco”; Los volcanes, los volcanes y los volcanes; las marchas por la educación; el título de la Unión el 2013; la despedida de Bielsa; El travesaño de Pinilla; El bisturí de Roberto Rojas; El Mundial de Estados Unidos hinchando por Bolivia en la universidad; El gol de Vargas contra España; Chañaral desapareciendo entre el barro; Chaitén como un pueblo fantasma; la final robada a la Unión en la década del 70 contra Independiente; el Estadio Nacional repleto de prisioneros políticos; El “corto” de Leonel en la esquina norte que derribó al italiano; la patada de Chavarría a Francescoli; La de Raúl Ormeño en las Trágicas clasificatorias a Italia 90; Astengo suspendido por 500 años; Ivo Basay haciéndole un golazo a los brasileños en la Copa América del 87; la niebla de Talca y Rangers tratando de no irse a tercera.
Todas estas imágenes en colores y en blanco y negro, se me vienen a la cabeza, mientras un muchacho de Tocopilla, hace gestos a la cámara, morisquetas que gobiernan los nervios y con toda la rebeldía del nuevo Chile, define la serie ante Argentina con una “Panenka” sacada de otro repertorio.
 La rebeldía.
Este último penal, sacude a Chile, porque Chile se sacude hace rato, de nuestros dolores; de nuestros miedos; Chile, a través de un penal, por fin puede soñar despierto.
Ya volveré a escribir sobre otras miserias, sobre este mundo que se cae a pedazos en tantos lados.
No todo es herida. Hay sonrisas esperando allá afuera.

Salud, campeones!      

martes, mayo 05, 2015

Carta de despedida a Diego Scotti en su retiro de Santa Laura.

Debo confesarlo, Diego. 
Cuando en Diciembre de 2010 se anuncia tu llegada a la gloriosa camiseta roja de Santa Laura, efectivamente dije para mis más odiosas reflexiones: "Es el hermano malo de Andrés". "El que jugó años atrás en los tanos".
Un desechado más que aspiraba ser refuerzo para un equipo- como el rojo- que soñaba con la vuelta a la Libertadores.
Obviamente estaba haciendo gárgaras con el conocido hincha hispano que todos los que hemos nacido en ese viejo estadio, llevamos adentro: El que jamás está feliz con nada. 
Y así, la vida te da bofetadas directas; puñetazos de último round de boxeo, los que te mandan a la lona sin poder pararte.
Debo confesarlo, Diego.
Fuiste mucho más que el hermano de Andrés.
Pasaste a integrar las filas de esos jugadores que son mucho más que varios seres humanos dotados de ciertas habilidades para pegarle duro a la pelota.
Lo tuyo era siempre una enseñanza, una palabra uruguaya al lado del mate, como en esas fogatas adolescentes donde siempre nos estamos confesando ante el ruido del mar.
Diego, flaco, mirarte en la cancha, era verte como un gran mapa, largo, inmensamente largo, colmado de lo mejor que recolectaste de tu patria hermosa:
Uruguay. Montevideo, las murgas, un chivito y el mate amargo.
Caminás por la rambla, ves a las chicas destemplar la tarde con sus piernas hermosas y a las 18.00 en punto comienza a llegar la familia a matear frente a ese río interminable.
O si querés por la noche te paseás por la ciudad vieja y conversás con los veteranos sobre el último gol del "chino", un balazo de Dios, ese tiro libre, para darle ese triunfo memorable al "Bolso" -en el último suspiro- sobre los "carboneros".
Estaremos lejos, Diego, pero aún más cerca.
Yo te recordaré con ese gol que gritaste con  el alma de un niño, hace unos meses en nuestro querido Santa Laura.
Te llevaré en mi memoria con esa sutileza con que detuviste a Riquelme en esa noche que no debimos perder en la Bombonera.
Y nunca olvidaré la bandera charrúa sobre tu hombro, en ese Mayo de 2013, donde nos regalaste, junto a otro puñado de muchachos, otra estrella que ya cuelga del cielo de nuestra bella historia.  
Porque la palabra gracias, es pequeña con sus siete letras para estrecharte este abrazo.
Anoche, El Pelado, me ha dicho que lo has llamado.
No podía dejar de escribirte y parar mis letras para decirte: ya nos vemos.
Diego, debo confesarlo.
Contigo me equivoqué como un infante.

miércoles, abril 08, 2015

De vuelta, infinitamente de vuelta.





La Palabra.
La fuerza o la muerte de ella.
Este sitio estaba abandonado, sin embargo he visto la necesidad de parar otra vez al ejército de mis letras en prosa. Las más desordenadas, las más rebeldes de ellas.
Son mis hijos ilegítimos- en el antiguo estatus- pero se me acercan y me arrancan los cabellos de cuajo, me hacen morisquetas sobre mi decisión de tenerlas como las menos preferidas.
Lo mío siempre ha transitado por recoger versos desde las estrellas y - en el mejor de los escenarios- construir un poema que pueda ser leído en China o en Mozambique,
La tarea siempre es dura. No toda la escritura poética pasa la "poda" como diría Arteche y muchas, pero muchas veces nos quedamos con las manos vacías, pero tal vez la tarea está cumplida y no llegará al lector el fruto de una borrachera insana.
La prosa, en cualquiera de sus formas no es otra cosa más hermosa que gritar por la ventana.
Los ritmos son absolutamente distintos, y muchas veces ese asunto de disparar a la bandada- sobre todo en la novela- parece no ser tan efectivo como el disparo con la precisión del francotirador que lleva el verdadero poeta. El poeta es un francotirador. Eso no lo olvido y me hace no creer jamás en los escopetazos. Son poco dignos. El cartucho tiene poco filtro y se desparrama.
El poeta no puede estar lejos de su contingencia y de la sangre que llega a los ríos.
Por eso hoy necesitamos del "racimo", requerimos gritar como en las ferias de la infancia, necesitamos debate frente a los días que se han dejado caer con sus pesados cuerpos sobre nuestra pequeña existencia de país.
Ocurren los días y las horas y nos nublamos en todas las sedes.
Faltan voces con las que volvamos a sonreír.
Pero no sólo reír por los vinos recién abiertos.
Las únicas grandes revoluciones del siglo veintiuno vendrán de la mano de todas las palabras unidas en torno a un nuevo mapa de educación para las naciones pobres que retome la idea de la cultura al alcance de todos que evite la ignorancia y el analfabetismo contemporáneo que no es otra que la desinformación- mayor capital de los padres e hijos del poder.
La cultura y la palabra- como primera puerta de acceso- es el el único cuchillo capaz de hacer cortes transversales a un modelo de vida y económico que evita a toda costa que los ciudadanos tomen una posición y se organicen.
Frente a la oscuridad en la que nuestras calles, nuestras instituciones y nuestros líderes (aunque no sean tan nuestros), se debaten entre el bien y el mal por estos horribles días de desencanto, cunde la necesidad de informarse, de que debatamos de una vez por todas sin el sillón del poder y sin el pasamontañas. A cara descubierta.
Necesitamos escribir con honestidad los caminos de nuestro futuro, desde todos los ámbitos posibles; aunque la honestidad sea un bien tan preciado como el agua en nuestros desiertos.
Por eso volvemos. Por eso reabrimos este espacio.
Ya sea de literatura o de los crudos sucesos que nos rodean, cada semana saldrá una columna para zamarrear.
Necesitamos pensar, sin que nunca más nos den con "todo lo que tienen".... en el ojo.
Al menos, yo no volveré a estar con la guardia abajo.
Acá está mi palabra.
Al final terminé dando un escopetazo.
Salú!
   

miércoles, septiembre 26, 2012

Otra mirada a "Galope Muerto"

HACIA UNA APROXIMACIÓN ESTÉTICA Y EXISTENCIAL DE “GALOPE MUERTO”.


                                                                                       Por Santiago Azar.



Residencia en la Tierra no pocas veces ha sido señalado como el libro más intrínsecamente cerrado al lector habitual de la poesía nerudiana. Efectivamente dicho juicio no parece irrelevante si entendemos este libro como la puerta a los ejercicios más vanguardistas y existenciales en la poesía del poeta chileno.

En este ejercicio, queremos partir por la cerradura inviolable que significa una nueva lectura de Galope Muerto poema inaugural que destapa la sien de un lector que se enfrenta al desconcierto absoluto desde su propio e impropio título.



a) El galope sin movimiento



Antes de iniciar cualquier análisis propio del poema, debemos detenernos en el título que abre los fuegos (nebulosos, si se quiere) de “Residencia”.

El galope muerto, en estricto rigor, no existe, es un grito desesperado, pero sin posibilidad de aprehensión alguna en el mundo sensible. En jerga alguna de la hípica o en el mundo equino podemos distinguir un galope que se encuentre “muerto”. En esencia, el galope es el movimiento más brioso de un caballo. Técnicamente la Real Academia de la Lengua Española lo define:



“Marcha de la caballería, más rápida que el trote. Se descompone en cuatro tiempos: apoyo de uno de los pies; apoyo del bípedo diagonal (mano y pie contrapuestos) que queda libre; apoyo en la mano contraria, y suspensión o salto. Según sea la mano apoyada en el tercer tiempo, el jinete o el animal galopan «a la izquierda» o «a la derecha». (2010).

Como podemos atender, el galope supone el despegue del animal del suelo, la suspensión por breves instantes en el aire, en un movimiento profundamente coordinado y rítmico que muchas veces ha sido tratado de emular por la música y otras formas de articulación artística.

El galope, en sí, es la mayor manifestación de perfección del caballo, animal noble, ocupado por siglos, en tareas de transporte, defensa y trabajo, entre otras.

Por lo mismo, que la “perfección” se encuentre en un estado de “Muerte”, involucra una primera gran señal dentro de este poema atiborrado de marcas y símbolos que pueden o no desprenderse en el camino.

Por otra parte, sin dudas, que el galope nos puede invitar como medio de partida en una armonía de versos que sugiriere la perfección, sin embargo, como iremos debatiendo en el transcurso del análisis, el galope se concadena en un inicio, pero es incapaz de mantener su consistencia porque objetivamente va muriendo irremediablemente.



b) La estética del Galope



El poema se inicia con una estructura de verso libre, esto es, sin métrica rigurosa, propio del primer ejercicio vanguardista, pero con un ritmo interno que se basta así mismo en los primeros versos:



Como cenizas, como mares poblándose,

en la sumergida lentitud, en lo informe,

o como se oyen desde el alto de los caminos

cruzar las campanadas en cruz,

teniendo ese sonido ya aparte del metal,

confuso, pesando, haciéndose polvo

en el mismo molino de las formas demasiado lejos,

o recordadas o no vistas,

y el perfume de las ciruelas que rodando a tierra

se pudren en el tiempo, infinitamente verdes.



La iniciación posee un movimiento que es horizontal, que se pliega, que retrocede y que va dejando rastros y símbolos imperceptibles en el anidar del mismo trazo poético. Efectivamente la enumeración de imágenes parece situada bajo el ritmo, más que la connotación propia de un poema que quiere comenzar a definirnos conceptos a partir de puntos cardinales que no están prístinos o definidos a una primera lectura. Con razón Federico Shopff (2004) ha señalado: “la anormalidad sintáctica es otro recurso extremo de expresión: aquello de lo cual se habla – y que motiva la escritura-no aparece mencionado en el poema.”(2004).

En cierta medida, en estos primeros cuatro versos lo que encontramos es una real aventura existencial, enmarañada, de lo cual el título hasta el momento nada nos dice. Sin embargo si analizamos las imágenes todas van unidas por un ritmo casi musical, que de una u otra manera emula un galope, lo que hace que la entrada a las “residencias” transite por un escenario notable.

El vaivén de las “cenizas” hacia los “mares poblándose” indica necesariamente una ausencia que va en aumento con ecos y formas perceptibles por nuestros sentidos.

El “sin rumbo” que pareciere tener este poema va unido en cada uno de sus eslabones por el movimiento de las cosas y su eterna o programada destrucción que Neruda evidentemente está usando desde la propia explosión de la “no forma” y el vaciado del lenguaje poético hacia otras orillas que la vanguardia se encarga de escupir al modernismo, este último siempre universal, siempre premunido de decisiones posibles. La opción decidida de Neruda es llevarnos por una sintaxis desorganizada, pero ruidosa; impredecible, pero cargada de un galope que no es otro que la propia existencia.

El poema se complementa con este trote suspendido que ya no es sólo horizontal como señalamos en un principio, sino que paradójicamente se vuelve circular, como claramente lo identifica el propio Shopf : “La rueda del molino sugiere un moviendo circularla rueda del tiempo, el ciclo de la naturaleza desde la germinación a la muerte” (2004).

No podemos dejar de establecer la certeza del profesor chileno al señalar tales tópicos. Resulta entonces que Neruda nos convoca con “el mismo molino de las demasiado lejos”, lo que es, en una interpretación cercana, el inexorable paso del tiempo. ¿Qué es el molino? – podríamos preguntarnos sin cesar hasta el fin del los tiempos. Sin embargo este galope que ya se ha vuelto circular, no deja de caer en las tinieblas “del perfume de las ciruelas que rodando a tierra/ se pudren en el tiempo, infinitamente verdes”. Por lejos es el culminación más alta de la primera parte del poema y sin lugar a dudas, estos dos últimos versos dialogan con una “existencialidad” crucial; crítica mejor dicho, donde una de las posibilidades ciertas de interpretación del “galope” no sea otra cosa que el correr de los días, de esa vida que se violenta a sí misma, pero que no alcanzamos a vivirla. Son esas “ciruelas” que ruedan por la vida, pero que no alcanzamos a devorar y se “pudren en el tiempo”, “infinitamente verdes”.

Como vemos, la primera estrofa, no obstante tener una puntuación correcta, desconcierta por sus imágenes y su semántica; es potente en el sentido de pretender llevarnos e iniciarnos por un movimiento que poco a poco se va adentrando en una sentencia circular a la propia existencia del hablante, por lo que francamente podríamos escribir este poema en círculo y nadie, de buenas a primeras, podría objetarlo.



c) La presencia de un futurismo tardío:



La segunda estrofa de este poema, nos arrebata con un desasosiego del hablante que ya lo había iniciado en la primera entrega con el símbolo del “molino”. Por primera vez, en la poesía nerudiana de ese entonces, nos llueven sobre el poema una serie de objetos perceptibles por nuestros sentidos que invariablemente nos sitúan en un vértigo imparable.

Estamos frente a un Neruda post primera Guerra Mundial, con el carrusel del dadaísmo en franco recuerdo y el apogeo del movimiento surrealista; y las imágenes que lo inundan son las siguientes:

Aquello todo tan rápido, tan viviente,

inmóvil sin embargo, como polea loca en sí misma,

esas ruedas de los motores, en fin.

Existiendo como las puntadas secas en las costuras del árbol,

callado, por alrededor, de tal modo,

mezclando todos los limbos de sus colas.



Sin objeción alguna, se nos viene a la mente las posturas más radicales de las premisas futuristas de comienzos del siglo XX, particularmente de Marinetti quien sostenía en su manifiesto de 1904: ”...3.- Puesto que la literatura ha glorificado hasta hoy la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño, nosotros pretendemos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso, el puñetazo y la bofetada…”(2007).

No obstante lo citado anteriormente, era premisa del futurismo, esta cultura o “esencia del movimiento”, con un afán “destructivo-constructivo” , es decir, podemos llegar al vértigo violento de la velocidad, pero siempre mirando a un futuro que se nos acerca y que podrá ser mejor. Por lo mismo, Marinetti promueve abiertamente la guerra como forma inmediata de soterrar el pasado. La misma idea, se ve amparada de las máquinas y los inventos involucrados en este proceso inmediato de crecer.

En la presente estrofa, encontramos esta secuencia de movimientos de vértigo, que son mucho más allá del galope animal, con que se nos iniciaba el poema. “La polea loca en sí misma”, es una pieza motriz que gira sobre sí misma, pero no avanza. Posteriormente increpa con “esas ruedas de los motores”. “Esas” involucra una “cercanía-lejanía”, con una modernidad que francamente supera al hablante lírico. Pensar en que Neruda adscribe a una especie de futurismo tardío, al menos en esta parte del poema, pareciere ser una alternativa concreta y viable, sin embargo, creemos que es mucho más factible optar por el hecho que Neruda, recibiendo estos ecos del movimiento de principios de siglo, los trastoca y los difunde, pero en otra sintonía: la estrategia de Neruda es circular, sus movimientos no son ascendentes o planos con miras al horizonte, muy por el contrario, no avanzan. El “todo tan viviente” del vértigo de la máquina, lo cierto es que choca monumentalmente con el inviolable peso de un “árbol” y sus “costuras”, que refleja el mundo de siempre, el que no se moviliza ni despierta. En estas circunstancias, el galope va perdiendo gravemente su fuerza y se “calla”, tal cual lo enuncia la propia voz lírica al final de esta segunda estrofa que estéticamente también se ha desarmado, en su construcción, llegando a confundir al lector con una lectura dificultosa, propia de versos cortados, que cuestan tolerar en voz alta, cuyas pausas son exageradas, desintegrando un galope original que ya se encuentra desentonado.



c) La desorientación y el vagar de la existencia humana:

Las dos siguientes estrofas son capaces de realizar preguntas, de este trote que ya no se suspende en el aire, sino que muy por el contrario, que se estanca en un centro que es rodeado, pero que el hablante no habita o definitivamente circunda, pero que no desea:

Es que de dónde, por dónde, en qué orilla?

El rodeo constante, incierto, tan mudo,



Y prosigue con soberana visión a detallar con una imagen del buey el sonido e inconcluso estacionamiento de los días, donde reiteramos el no quiere quedar.

o la llegada de la muerte a la lengua del buey

que cae a tumbos, guardabajo, y cuyos cuernos

quieren sonar.

El buey es un animal por naturaleza que basa sus propiedades en la fuerza y no en la velocidad, no en el movimiento. Es una bestia de trabajo que lentamente avanza y determina sus fines, pero que con facilidad se estaciona. Que a tamaña criatura llegue la muerte hasta su lengua y caiga a “tumbos” obedece a la “orilla” que la voz poética rechaza, pero que está obligado a contemplar en esta mundial desorientación de preguntas que no se responden y cuyos ecos tampoco son recogidos por nadie.

Federico Shopf ha sentenciado al respecto: “Su detención en lo inmóvil le entrega la experiencia de una totalidad que no puede aprehender y le resulta inabarcable”. (2004). Es clara la aseveración en el sentido que el poeta busca la enumeración fugaz y total de los objetos que le rodean, pero siempre desde una perspectiva del precipicio, que de acá en adelante persigue todo el poema.

Prosigue el autor con una estrofa que estéticamente es la destrucción total del verso, con claros llamados a la incoherencia del leguaje, a la corriente de una conciencia que nubla al hablante, presa de una angustia que lo derrota y condiciona:

Por eso, en lo inmóvil, deteniéndose, percibir,

entonces, como aleteo inmenso, encima,

como abejas muertas o números,

ay, lo que mi corazón pálido no puede abarcar,

en multitudes, en lágrimas saliendo apenas,

y esfuerzos humanos, tormentas,

acciones negras descubiertas de repente

como hielos, desorden vasto,

oceánico, para mí que entro cantando

como una espada entre los indefensos.

La angustia del hablante lírico está dada por esa “limitación” en esta etapa del poema que “su corazón pálido no puede abarcar”. Mientras en la primera estrofa, la briosa multiplicidad de los sentidos le permitían horizontalmente conseguir volar y galopar por un mar y por las cenizas, en un ida y vuelta, lo cierto es que por ahora su esencia de ser y nada, lo lleva al colapso de “abejas muertas”, del fin de los “números”.

Fijémonos además en la alternativa de lo “inmóvil” que por primera vez se da en el poema de manera clara y expresa, delimitando la imaginería tácita que se fundaba en las restantes estrofas: El poeta cede en su locura de las “poleas” y el “molino” o los “motores” a una inmovilidad que le permite percibir, pero nada más que eso. Le permite respirar, mirar a su alrededor y ver que el mundo en el que se desenvuelve, se cae a pedazos, a pesar de “los esfuerzos humanos” que no pueden detener las “tormentas”. Este universo, este mundo es tan vasto, que sus sentidos ya no pueden darle herramientas, sólo su “espada”, la poesía, por la que se permite cantar por este mundo que está derrumbándose. Sin embargo, esta actitud debe revelarse como contemplativa y bajo ninguna circunstancia es mesiánica, sino, una pequeña luz dentro de un río de angustias.

Por último el poema remata con dos estrofas que no hacen otra cosa que establecer una desembocadura y resumen a un proceso devastador entre el ser humano y la nada misma que resulta ser su metafísica existencia.

Ahora bien, de qué está hecho ese surgir de palomas

que hay entre la noche y el tiempo, como una barranca húmeda?

Ese sonido ya tan largo

que cae listando de piedras los caminos,

más bien, cuando sólo una hora

crece de improviso, extendiéndose sin tregua.

Adentro del anillo del verano

una vez los grandes zapallos escuchan,

estirando sus plantas conmovedoras,

de eso, de lo que solicitándose mucho,

de lo lleno, obscuros de pesadas gotas.

El poeta prosigue con preguntas universales que el ser humano no puede responder. El espacio vital “entre la noche y el tiempo”, ese precipicio permanente que se refleja en la “barranca”.

El sonido largo y persistente es un paralelo entre el vacío y la noción del tiempo que en esta poesía nerudiana es eterno y efímero, como la propia vida. Sin lugar a dudas, todo, inevitablemente se conduce hacia su propia destrucción.

La última estrofa es un colofón que pareciera ajeno a la totalidad del poema, “un suplemento” como diría el propio Federico Shopf, pero que nosotros le encontramos la llave de entrada en que el poeta por vez primera toma palco o una tribuna para contemplar, con un sentido centrífugo, del “anillo”, cuyo símbolo no es azaroso, muy por el contrario, representa en esencia la vuelta a un mismo origen, que es la naturaleza de “eso, de lo que solicitándose mucho” “de lo lleno”, lo único plenamente completo.



d) A modo de conclusión:



Difícil es concluir uniformemente acerca del contenido de este poema. Sólo podemos decir que “el galope” apunta a la idea de la existencia de las cosas en el universo, incluida la humana, en un camino permanente hacia la autodestrucción. El movimiento, el vértigo total de las cosas, impiden, de igual modo, el poder contemplar las esencias, que en un momento determinado “nos pasan la cuenta” para enfrentarnos a un permanente precipicio entre el ser y la nada, cuya única salida, para este poeta, es volver al origen.















BIBLIOGRAFÍA



Bibliografía General:



Hamilton, Carlos D. Pablo Neruda, Poeta Chileno Universal, Premio Nobel de Literatura. Ediciones Lord Cochrane. Santiago de Chile. 1972.



Marinetti, F. T. Manifiestos y Textos del Futurismo. Editorial Quadrata, Bs. As. 2007.



Neruda, Pablo. Residencia en la Tierra. Editorial Bruguera. Cuarta Edición. España. 1983.



Neruda, Pablo. Residencia en la Tierra. Con Prólogo de Federico Shopf. Editorial Universitaria. Cuarta Edición. Santiago de Chile. 2004.



jueves, mayo 12, 2011

El regreso del "Pez Inquieto"


Después de largos 14 años, nos hemos decidido a reeditar en su segunda edición ese "Pez Inquieto" que tan alto voló por las edades, los ríos y las nieblas. El Lanzamiento está proyectado para fines de Julio y su re-presentación incluye varias ciudades del país. El prólogo estará a cargo del destacado poeta y estudioso español Félix Maraña.


Les dejo un par de poemas para el recuerdo:









EL PEZ INQUIETO





Me han llamado

el mal nacido de todas las madres,

el ateo que corre por fuera de las iglesias,

uno de los más canallas en el corazón

limpio y claro de mis damas,

el estiércol vivo que danza por las calles,

la melodía salvaje de las flores,

el patrón de la soledad y la amargura,

el patán perezoso de nuestra querida sociedad,

aquél que ni siquiera un capital puede producir.

De tantas formas me han llamado

que casi termina en mi olvido.

Yo sólo reconozco mi irreverencia

ante el ruido feroz de la modernidad,

mi aliento de huracán enfurecido,

la capa fresca de mi corazón,

mis ojos como dos fogatas ardiendo,

mi cuerpo que no tiene dueña.

Soy un irrespetuoso de las campanas del Domingo,

indiferente a las reuniones de los señores,

militante del viento y la marea,

soñador de la mesa para todos.

Qué nuevo puedo anunciarles!

ustedes me llaman de tantas formas,

el mal nacido de todas las madres!

Yo sólo digo que soy Santiago Azar,

el pez inquieto que está haciendo temblar

la inmensidad del océano

con todos sus marineros y habitantes.



PROMESAS DE UN DESORIENTADO POETA



Prometo ir a misa todos los Domingos,

no lanzar eructos cuando almorcemos,

no reírme de mamá ni de papá,

usar la corbata hasta el tope,

peinarme cada diez minutos buscando el orden.

Prometo ser un abogado, honesto y eficaz,

no orinar en la calle, pues es bestial.

Ahora creeré en todos los santos de mi patria!

Educaré a mis hijos en las monjas,

me acostaré a medianoche, ya que es buena hora,

le haré reverencias a los policías,

me encantará hacer las filas de los bancos,

hablar de moda en las reuniones,

no diré garabatos a los mayores,

tomaré a la poesía como pasatiempo,

no como digno oficio;

leeré menos pues enturbia la mente.

Seré sincero en mis confesiones con el cura,

usaré los zapatos lustrados y brillosos.

Adiós a escupir en la calle! ( es ordinario ).

Tampoco me dejaré barba, dijeron que parecía torpe.

Dejaré la bebida como un vicio terminal.

No miraré las puestas de sol, ya que es sentimental.

Iré a las fiestas de campo,

casamientos, bautizos, velorios.

Desde ahora y hasta siempre mis promesas:

Seré un chico bueno si es que me lo piden.

El santo poeta ahora aparece.



*Edición original de 1997. Mosquito Comunicaciones. Santiago de Chile
Santiago AZar

Crea tu insignia

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jueves, noviembre 18, 2010

La vida es sueño



No cuesta nada. Aún después de esa fatídica pero notable conferencia de prensa de Bielsa, tenía una remota esperanza, como si el canto de 45.000 leones anoche, en la noche más oscura y más luminosa también de la historia del fútbol chileno, hicieran modificar la opinión y decisión de este hombre que robó pedazo por pedazo nuestra propia identidad. Me equivoqué y lo asumo, mucho más fuerte es la dignidad, mucho más fuerte es vivir y no doblarse como un alambre.
Yo quiero enseñarle a mis hijos lo mismo. A que si se hunde el barco, nosotros traemos el ancla desde el fondo del mar, junto a todos los muertos.
La pelotita es un mero detalle. No minimicemos la alegría de un pueblo que por primera vez se toma de la mano. Ese pueblo que junta las monedas para pagar una entrada, que devora sanguches a la salida del estadio, y que hace que este deporte vuelva en estos años de asquerosidad mercantil, a su origen. Ese deporte con la suegra y la amante en la galería, con los niños y ese nieto inquieto en las faldas del abuelo, ese deporte de la rifa de la pelota en el entretiempo y la foto de tu ídolo al evacuar el recinto.
Por eso y por todo lo demás, (que no es poco) es que la tristeza me emborracha como un gran destilado de nuestros permanentes fracasos. Esa infinita mediocridad que es parte de nuestra camiseta y que por primera vez estaba desterrado en noventa maravillosos minutos.
Más pudieron los otros, los de siempre, los dueños del aire, del agua, del tiempo y las irrelevantes noticias.
No pudieron, eso sí, con el corazón, eso que jamás nos podrán quitar. Eso nos pertenece invariablemente y con ello disparamos a los días que vendrán más largos que nunca.
Hoy la voz del pueblo no es la voz de Dios, porque tal vez dios no existe en esta patria. Porque nos dan duro, nos golpean al mentón hasta tirarnos, pero ya está.
Déjenme volver con el papel picado a mi galería, con mis hijos y mis nietos, este hombre se lo merece.
Yo ahora cierro el boliche. Dejen beber hasta parir esta tristeza redonda.
La vida es sueño.

viernes, noviembre 05, 2010

Perdónanos, Bielsa


No lo merecíamos. De ninguna manera. Era como un gran cocktail de ideas en medio de la nada, que es la miseria más penosa que tenemos. Somos un país fulero, rasquilla, sediento de éxitos a cualquier precio, siempre que no tenga mucho trabajo a cuestas. Patria de las apariencias, de la no identidad. Del auto nuevo, de las cuotas y los tallarines con huevo. Patria del matonaje, lo tímido y lo añejamente conservador. A nosotros nos cuesta hablar bien, hilvanar las palabras y más aún, decirlas de frente. Gustamos de ese olorcillo fuertón de la traición a todo rango. Nos complace el derribar al que está arriba, por cualquier causa, para tratar de trepar nosotros junto a toda nuestra parentela.
No lo merecíamos, de manera alguna. Era trabajólico, lo que ya nos da comezón. Lo nuestro son los animadores gordos, groseros, malolientes, con narices dilatadas, bailando en la noche al ritmo de tonadas más o menos animales y puteras. Chiquillas con senos hinchados más falsos que una promesa en campaña política. Harto circo. Harta flatulencia y gárgaras con la razón de lo “popular” y siniestras convergencias hacia lo de siempre: el poder.
No lo merecíamos, pero de todas formas nos aguantó. Aguantó la incultura de los idiotas. El circo y la brutalidad que en este país se multiplica por treinta y tres, mientras medio país aún sigue en ruinas sin más alegrías que las que daba este “loco lindo” cada vez que la camiseta, tantas veces emborrachada por pelados y perros, salía al campo y nos hacía sonreír, en medio de un horizonte sin fronteras.
Me quiero despedir, con este nudo en medio de mis ideas, con un tartamudear de frente al corazón, te quiero decir gracias por haber dejado este angosto y pequeño, muy pequeño país en medio de tu existencia. Hemos vuelto a ser la isla de siempre, casi cayéndonos al mar. Perdónanos, Bielsa.


Bielsa

04/11/2010

Loco, es quien invariablemente permite que las verdades aparezcan.
Loco, son estas enormes ganas de desaparecer del mapa
Loco, es esta tristeza de mierda, porque seguimos siendo una mierda
Loco, es esperar el paraíso en medio de un desierto de raquíticos e infames
Loco, es esta vergüenza que me hace sonrojar las banderas y los cantos
Loco, es dejar luces en medio de la oscuridad más oscura
Loco, loco hermoso, loco lindo, déjame estrechar este abrazo
Y que jamás vuelvan a existir las cordilleras
Loco, loco hermoso, loco lindo, déjame decirte por única vez
que somos lo que somos y a pesar de todo
seguiremos levantando tus antorchas.

martes, agosto 24, 2010

Mi sonrisa es para 33




Debe ser de esos años que uno pide que acaben pronto. Todo empezó mal. El verano se vino en invierno de un plantón y todos nos fuimos derrumbando de a poco. Un crudo silencio de muerte se ha esparcido por todo este territorio después de Febrero y la anormalidad, la precariedad, la histeria de nuestro destino trágico ha ido oxidando nuestros mejores deseos y pocas veces, como ésta, la primavera ha estado tan lejana.
Sin embargo,como siempre, el rigor y el temple de 33 hombres, de 33 obreros provenientes de los más alejados rincones de Chile, que buscaban, pese a los riesgos propios de la actividad, mejores condiciones económicas para los suyos, desde lo más oscuro de lo imaginable, al fondo de la tierra, en las barrigas de la intemperie, nos han traído la noticia que respiran, que están vivos, y que no han claudicado en su batalla que es la batalla de todos los días en el mundo obrero de la minería: Sobrevivir. El país desayunó el pan blando de la esperanza y se ha transmitido en una cadena casi nacional de infinitos soles que vuelven a brillar en la esquina de nuestras felicidades que ya estaban con sordera.
Por otra parte, sólo escucho que esta gesta sea bautizada como el símbolo de esta manoseada fiesta del "bicentenario", como un gran ícono. Lo cierto es que daría vergüenza, daría un temblor general en el cuerpo esterechar el aniversario patrio con este hecho que sólo nos puede llevar a manifestar el repudio a las condiciones infrahumanas, tristes y nebulosas en las que se desarrollan nuestros compatriotas, como hace 100 años, como hace 200, con el mismo sol inclemente que cantara Violeta.
La empresa dueña de la mina, con su guardia arriba, no ha hecho otra cosa que justificar el dolor con astucia y severa indolencia, frente a todo el mundo, mientras esperamos ansiosos, las acciones judiciales en contra de ella, con el gobierno a la cabeza, pero es mucho pedir, es más fácil querellarse en contra de una tropa de desordenados anarquistas.
En consecuencia, no podemos sino que acoger esta esperanza que nos han dado estos sobrevivientes, que han respirado el hálito de la muerte, pero que la han esquivado con sus mejores fintas. Otra cosa, muy pero muy distinta, es caer en lo televisivo, en las chaquetas rojas y respirar un triunfo político ante tanta tragedia. Como preparar la palabra justa en una situación tan injusta. Yo estoy feliz, humildemente, sin aspavientos, porque volvemos a sonreír, en medio de un año que nadie olvidará pero que queremos acuchillar por cada uno de sus invisibles infiernos. Ahora sólo nos queda enfocar la huelga de hambre que por muchos días llevan los mapuches y escuchar ese dolor que viene en medio de los troncos del pasado. Todavía queda año.
Por ahora, mi alma y este pedazo de paraíso es para ellos, allá abajo. Mi sonrisa es para 33.

miércoles, agosto 04, 2010

El "Imperio de la Inocencia" me persigue por todas partes.


Es cierto, hace 6 años que publiqué mi último libro. Durante todo este período he guradado un silencio riguroso, casi de caracol, sólo mostrando de vez en cuando, un nuevo encanto, como hacen las escolares en aquellos paseos de vuelta a casa hace tantos años.
En este período, sin embargo, se han ido misteriosamente acumulando una serie de relámpagos que cubren mis ideas y esparcen la sangre de mi corazón por versos que voy alimentado gota a gota como en una noche sin fin ni testigos.
Pronto estará listo. "El Imperio de la Inocencia" me persigue por todas partes.
Les dejo acá un avance, con este poema nacido al amparo de un terremoto que sonó fuerte bajo mi cama, esa horrible madrugada, como en un profundo "sueño de una noche de verano"...


PLEGARIA DE UN AGNÓSTICO


Talca, 27F, 2010.


Altísimo! o como quiera que te llamen los parroquianos,
ven a echarnos una mano con esto de los desastres y los dolores.
Hace sólo unos días que casi cerramos el telón de esta función por dentro
y los gritos de tus hijos se esparcían por encima de la tierra
como un gran racimo de tristezas hinchadas al morir.
Perdona mi confianza, nunca nos han presentado personalmente,
pero efectivamente dijeron que recurriera a ti si estaba desesperado
o que elevara una de tus oraciones en el salón de los lamentos.
Lo cierto es que prefiero la comunicación en directo
sin autógrafos y luces de neón esparcidas por el espacio.
Empecemos por un café o con más tiempo alguna copa.
Pero dejemos de lado los efectos especiales, la tecnología
y toda posibilidad de apariciones y otros tantos milagros.
Sucede que parece que se nos está acabando la cuerda de este martirio
y toda esta tierra redonda se derrama entre los dedos
como si fuere el fin de los tiempos.
Saco la cabeza por la ventana y miro esta ciudad destruida
como tragada por el odio del más infame
y aunque dan ganas de pararse en medio de la calle y sólo llorar,
la verdad es que si te viera de frente no sabría qué decirte.
Me aleja incluso el tutearte,
pero la verdad es que la situación es grave.
Nos estamos derrumbando por dentro
y contra eso no hay mucho que podamos hacer.
Si no nos echas una mano pronto
no nos quedará más que prender estas torpes velas
poner sobre cada muerto una de tus fotografías
y seguirte copiando el ejemplo:
mirar de lejos el fin de nuestras existencias.

miércoles, abril 07, 2010

TALCA, 27 DE FEBRERO DE 2010, 03, 30 AM


Efectivamente estaba muy dormido. Absolutamente dormido. El día Sábado teníamos muchas cosas en carpeta, por lo mismo, habíamos llevado a dormir a nuestros hijos temprano, y nosotros, habíamos seguido idéntico camino. Daniela estaba de cumpleaños el sábado 27, iríamos a almorzar a un lugar especial y por la tarde, se casaba Enrique, por lo que había que esperar y prepararse para la fiesta. Sólo sentí un ruido feroz, de mil tractores bajo mi cama,que me lanzó ciego ante la madrugada que nos bombardeaba en el limbo de la irrealidad. El carnaval de gritos y desgarros probablemente nuble la certeza de las imágenes que rescaté de esa noche.Parte de esta pesadilla comenzó a las 03, 33 AM y volvimos a establecer nuestras fragilidades, esencialmente con la vida. Sentí que estábamos con la guardia abajo, sin nada que hacer más que aferrarnos en un abrazo junto a los míos, el llanto de mis hijos y la certeza que no resistiríamos, que volveríamos al suelo, donde irremediablemente pertenecemos.
Sólo me he sentido con la fuerza para escribir a más de dos meses de ese último día de vacaciones. He perdido la noción del mes de marzo, con todas sus carabinas disparando a la paciencia, ya que todos los días posteriores a esta barbaridad era una lucha constante contra "algo" que estaba fuera de nuestro alcance.Cualquier cosa, hasta lo más mínimo, era un triunfo sobre el desabastecimiento, la locura y el cansancio acumulado.
Posteriormente visité los lugares de la costa que son un reflejo de la ira de los dioses y donde el dolor te levanta y te deja caer como una pelota de trapo.
Talca, yace en las manos de un estupor que no logra despertar. La lluvia penetra en el barro que hace un tiempo fue la historia familiar y hace más terrible el sonido del desamparo.
Hace unos días me paraba en la principal calle de esta ciudad y respiraba muy para adentro. Todo o casi todo está en el suelo, como castigado, como inflamado por el rencor del destino. Allí pude constatar que efectivamente fui un testigo, de tal vez, las babas del desastre y de la muerte respirando en tu oído,vomitando el fin de los tiempos, porque ninguno de nosotros será el mismo. Un pedazo de nuestras vidas se ha ido con este infierno, pero nos seguiremos aferrando a cada tabla, a cada recuerdo y a cada grito de auxilio, para volver a decir patria en estas horas tan oscuras y definitivas..........


(Fotografía perteneciente a Héctor Labarca)

viernes, enero 15, 2010

Al borde del abismo....Elecciones 2010



Después del suicidio de grandes alturas de MEo con todas sus luces, que hace sentir como verdaderos idíotas a los que creyeron en él, a los que ingenuamente volvieron a soñar, nos queda esta paradoja del filo de un cuchillo sanguinario de votar por el candidato de la derecha dura chilena o el candidato del oficialismo.
Votar por Piñera, no está en mis opciones. Habría que mal nacer otra vez. Por lo menos en mi ruta.
Da risa cuando el pequeño candidato está en un foro o un lugar público, sin los gorilas que lo protegen y alguien lo pifia o lo encara: se complica, los nervios trituran y sus muecas, que ni la cirujía puede tapar, lo destruyen. Concuerdo con la conceptualización de su travestismo. Intenta sonreír ante un futuro que ni él conoce fuera de su bolsillo. No tiene respuestas para sus interlocutores y nunca las tendrá. Su ilógica posición de las cosas hace que sus frases sean como slogan de cadena de supermercado. La flaca del "Lider" esa de los ridículos "hola", parece ser más creíble que todas estas palabras siliconizadas, taiwanesas, 1000% artificiales, como que cuando llega a casa se desinfectara de tanta chusma diaria.
Piñén es eso: Piñiñento con su pasado, no está limpio en ningún caso. Si hasta dijo que había sido "opositor al gobierno militar por los abusos.....". NO me gusta que trapeen con mi inteligencia y este pequeño candidato lo hace.
Votar por Piñera es un ejercicio de alineamiento con lo liviano, con el arribismo, con esa derecha cada vez más vacía y arraigada en los sectores populares a punta de carteles de colores, pero que en el parlamento se opone a cualquier atisbo que afecte sus parcelillas de intereses.
Frei obviamente no es lo mismo, pero lo adelgazan sus 20 años en esto. En el poder llevado a sus extremos, con todos sus amigostes dc, sus cargos repartidos y don Belisario, la Sole, el Gute y el gorila de Pizarro arando en las arcas fiscales con un discurso del estado y lo que "falta por hacer" que giran contra sus cuentas corrientes. A eso súmele la mediocridad imperante en nuestra clase dirigente que exprime la nula renovación para proveer entre cuatro paredes, los ministerios, las secretarías, con tecnócratas ajenos al kilo de pan en las poblaciones, que pululan con becas y familiares repartidos por la administración pública como los elegidos de un Chile que cada vez menos se reconoce.
Pensar en Frei, con su chispeante grandilocuencia, sus hijas feas imbuidas en la administración y la Primera Dama más bruta que hemos tenido en la historia de Chile también me da pavor...

Mucha fuerza para este domingo, entiendo perfectamente a los que anulen su voto.

viernes, octubre 30, 2009

La bienvenida a la sección "Los poetas somos buenos pal'diente" (versión online)


Es cierto.
No todo puede ser esta tristeza infeliz de perder a los amigos, a los que de una u otra forma van destellando tu camino.
Creo fielmente en que la felicidad se encuentra radicada en nuestra capacidad para sonreír. Lo lúdico es parte de mi artillería en los momentos duros y me ha permitido poner algo más que un paraguas frente a los huracanes. Hace algún tiempo, en este mismo sentido, en estos mismo juegos, me pidieron escribir para una revista alguna columna interesante. La primera referencia que se me hizo, fue hacerla sobre "libros". Sin embargo, yo necesitaba algo más creativo y al mismo tiempo juguetón. En ese escenario, tiré al papel otra de mis pasiones: La buena mesa. Pero esta buena mesa debía ser casi como un consejo, un lugar común y popular que todos de una u otra manera llevamos en fiesta en nuestros anhelos.
En fin,así desembarqué con esta columna, que comenzaré reproduciendo las dos primeras críticas a lugares de comistrajos y abundancias en la ciudad de Talca donde estoy radicado, sin perjuicio que ya tengo en mente otras letras destinadas a otros olimpos del tenedor y el cuchillo.
La entrega será quincenal, numerada, y con un mapa certero.
Queda para ustedes, entonces, esta primera entrega. Buen provecho.
Conjuntamente les anuncío que pronto levantaré mi crónicas de viajes en motocicleta por Chile y sudamérica.



LOS POETAS SOMOS BUENOS PA´L DIENTE
Por Santiago Azar.

CAPÍTULO I


Las empanadas del Ray-Ber

El colmillo veterano entra sin trabas y ya desde la primera mascada sentimos la diferencia abismante. Hay un caldo pegajoso y furibundo que se arrastra por la boca y que logra colarse por el fin de mis bigotes y que no logro atrapar. Mi barba observa la acción con ternura dejándose empapar por este jugo de dios que emana de esta maravilla “caldúa” que he encontrado casi por azar, pero en una búsqueda añeja, donde se me han puesto a mi servicio comistrajos de la más dudosa procedencia cuyas deficiencias parten por una cebolla repetitiva hasta el hartazgo; sin sabores varios, (llámese ordinariamente desabridas); abuso sostenido del polvo rojizo ése (ají color); o una masa debilucha, impropia, casi incontenible en la memoria, que son precisamente las cosas y besos con menos importancia que caen de la vida.
Las empanadas del Ray-Ber, tal vez, desde su inquietante e irreproducible nombre, mezcla de un pascuense artificial o un trabalenguas aburrido, superan con creces todas estas vallas que el paladar y la gula más tenaz pueden presentar frente al hambre chilensis.
Efectivamente, pocas veces he sentido que mis dientes ingresan en una caverna llena de gratas sorpresas. Los trozos de carne, bien elaborados, revolotean en un calor sofocante que puede tener como primera víctima nuestra propia lengua y labios. En adelante prosigue un placer por una masa liviana, pero exquisita, que debe tener cientos de friegas para lograr tamaña hermosura.
A poco andar, aparece el fuego del Maule con un picante que se deja extender por toda nuestra existencia. Ese sabor del mejor ají de Chile, ése de Villa Prat, de el sector de Palmilla frente a Linares, ese río rojo que se devuelve de sus fantasmas “cacho de cabra” hasta una perfecta empanada, con la picardía del ojo que mira a la muchacha joven con sus tiernos vestidos.
Y bien, los reglamentos convencionales se cumplen a cabalidad: la aceituna reina no puede faltar ni el huevo duro que se esconde como avergonzado de tanta maravilla. Todo es visible absolutamente y con nitidez, como en el mejor cine, ése que entra en nuestros gestos diarios.
Nunca la cebolla se había vestido de esa gala impenetrable, una cebolla picante, en sí misma, sin descendencia infeliz en las horas postrimeras, que es lo que uno pide, casi con clemencia, a la hora de devorar una empanada bien hecha.
Y para coronar toda este carnaval, El Ray-ber está ubicado en un pequeño paraíso del surrealismo de la ciudad del Trueno: usted degusta este premio de la elaboración criolla a los pies del Cerro de la Virgen, donde curiosamente muchos han perdido la virginidad; al borde del río Claro, que también curiosamente no tiene nada de claro y supervigilado por San Sebastián, a quien se le hace agua la boca de tanto pobre hambriento que viene a calmar sus más estomacales instintos en las mejores empanadas de Talca.


Brújula:

Rai-Ber:

Costado Sur-poniente del Puente sobre el río Claro, a los pies del Cerro la Virgen, frente al santuario de San Sebastián, Talca. Chile.











Si usted es dueño de un restaurant o picada de comida típica y quiere invitar a nuestro poeta a degustar de sus manjares para que éste los comente, no dude en escribirnos un mail

martes, octubre 20, 2009

Buen Viaje, Rucia.


Estoy seguro, que a nadie nunca le fue indiferente María Lourdes Valdés o la "Ita", o la "Rucia" como la conocíamos de años, muchos de nosotros.
Lo cierto es que partió en un viaje a otras zonas, mucho más lejanas a las nuestras y entre nosotros quedará para siempre el metal de sus palabras que no eran más que una lanza directa a la eternidad.
Les dejo este poema que escribí hace unas horas.





RUCIA


A Lourdes, in memoriam.



Subió al árbol de sus más oscuros sueños,
ató a su cuello la soga que le escupía en sus infinitos recuerdos
y a la cuenta de tres dejó su existencia estacionada en la vereda del frente
sin posibilidad alguna de volver a discutir con sus propios espejos
las batallas que hoy la vieron derrotada.
Yo la seguiré recordando en el clamor de sus huracanes y tormentas,
renegando del otoño que traía tantos vientos a cuestas.
La seguiré viendo cuando se consume el amor de los amores
como si fuese la única manera de dar palmadas a la existencia.
Anda, Rucia, vuelve, no te vayas, quédate con nosotros,
levanta este brindis por cien letras reunidas en una mano.
En este salto, seguro que envuelves por vez primera la paz,
en este último día de esta extraña primavera,
en este último grito, allá, cerca de todo y de nada,
a ver si por entre tus lentes, podemos ver el mundo que nunca conocimos.

viernes, enero 04, 2008

Bajo la Marquesina de Julio Martínez


No tengo memoria suficiente para el efecto.

Debe de haber sido a los tres o cuatro años de edad que mi padre, bajo la dictadura perfecta de las pasiones, me hizo ingresar de su mano, a la catedral del fútbol chileno, a nuestro "viejo y querido" estadio Santa Laura. Allí, bajo una camiseta roja, aprendí a deletrear bajo el canto de una furia inmensa lo que significaba Unión Española en mi familia.

Fue por aquellos hermosos días de la infancia, en que en ese mismo estadio, y bajo la marquesina divisaba, con no menor temor, a un señor con una extraña cabeza, mezcla de añejo calamar y un bigote cano, que no dejaba de agarrarse los pocos pelos que quedaban en su testa por cada gol que perdía el equipo. Mi padre, ante mis insistentes preguntas por tan curioso personaje, me dijo : "cuidado, es J.M., el primer hincha de la Unión".

Ya con el correr de la vida, pude disfrutar a este personaje a cabalidad. Degusté su pluma sabrosa y delicada. No perdí sus atinados comentarios radiales y siempre fue un orgullo sentir que era el hincha número 1, en todas partes.

Alguna vez, en el otrora café Santos, mi padre nos llevó a tomar té a ese grato lugar. Luego de unos minutos y producto del propio té, bajé al baño. Grata sorpresa aquella, porque mientras orinaba a mi antojo, miro para el lado, (recuérdese que en baño de varones es un tanto incómodo mirar para el lado) y ahí estaba mi viejo calamar, la voz de la conciencia, Don Julio Martínez, pequeño en estatura, en los mismos biológicos trámites que yo, a quien, cual admirador anónimo y con mi diligencia a medio terminar, no pude dejar de saludar y abrazar, ante lo cual don Julio, no dejó de reírse y decirme "...un gusto, para mí también, muchacho..." " Lo que pasa don Julio, es que la Unión Española.....".

De eso hace 20 años.

Hoy, una urna con un hermosa bandera roja lo saluda por última vez. Una multitud sale a la calle a despedir a este hombre que amó la vida como se aman los segundos. Una multitud agradecida por lo que significaba la voz de un padre común, regala pañuelos blancos a diversos sectores.

La calle, las fábricas, los estadios, las universidades, las pérgolas, todos vienen a despedir a este hombre bueno a este viejo que nos enseñó de la justicia divina, de las caravanas de recuerdos vivos, que nos enseñó a recitar un poco más fuerte y con más orgullo las letras y las uvas de este querido Chile.

Porque sólo la voz de don Julio fue capz de resucitar a los muertos que siempre dejamos enterrados en el patio trasero. Fue capaz de traer la misa de las cosas cotidianas cada mañana con una palabra amiga y solidaria. Yo lo recuerdo así, como un abuelo gentil y sabio.

Nos vemos J.M. Más tarde nos encontraremos en el estadio, o en la radio, o en un café o en el corazón de cada chileno....O-ele con e.....OLé....O-ele con a......Ola.....

Hasta siempre.

jueves, diciembre 27, 2007

Para Clemente





Cuesta escribir sobre la infancia.

Cuesta tal vez, porque nunca abandonamos un estado de infancia que apreciamos y que negamos muchas veces.

Cuesta hablar sobre los infantes, porque sólo se siente.

Me costaría decirles lo que es cuando Lucas, el menor de mis hijos, me recibe con un abrazo para partir rocas y recita cien veces la palabra "papito". Como padre, esto no se describe.

Cuando se alegan, con toda propiedad, los derechos universales del niño a una infancia justa y sana, yo replico que todo padre tiene el derecho humano insustituible de gozar y vivir la infancia de su hijo.

El nacimiento de un hijo es parte de las maravillas que quedan en este mundo. Ayudar a dirigir sus primeras miradas, sostener sus primeros sueños, ahuyentar a sus primeros monstruos.

La muerte de un hijo, aún no me la imagino, ni siquiera poéticamente. Sería como quemar todas las vidas de un paraguazo. Es quizás lo que se me viene a la mente.

Tratar de sobrevivir, en adelante, para los padres, porque nada volverá a ser igual.

Por esto la muerte de Clemente, hijo de Cristian Warnken, hace un par de días, me tiene tan desprovisto de palabras que sirvan de alguna manera para explicar lo inexplicable.

Sinceramente, no logro concentrar el dolor frente a la palabra dolor para envolverla en un solo grito.

Clemente, un niño de casi tres años, ha fallecido ahogado en un terrible accidente al caer a la piscina de su casa.

Ahora vendrán las culpas y ese martirio de mirarse al espejo cada mañana para preguntar por qué.

Frente a esta desoladora fotografía, creo que debemos seguir contemplando la sonrisa de Clemente, quien en otros patios, con otras guitarras, con otros perros y gatos, seguirá entonando las canciones de "Mazapán", para decirnos:

"ahora ya puedo volar,

como ese lindo zorzal,

mariposa yo soy,

con mis amigos yo me voy".

Recibe este abrazo, Cristian, así como toda tu familia.
Mañana volveremos a empezar.

jueves, diciembre 13, 2007

Basta de vacaciones






Me ha venido a buscar, como tantas otras veces.

Me ha recogido desde las cenizas de mis propios recuerdos y me vuelve a levantar para traerme las viejas fotografías donde un niño escribía sus primeros poemas.

La poesía ha vuelto por mí.

Me ha dicho- Basta de vacaciones-, es hora que vuelvas con nosotros.

A estas alturas de mi vida, no hay muchas más alternativas.

He ordenado todos mis papeles, mis vocales las he vestidos de guerra

y mis lápices trotan al son de los tambores.

La poesía ha vuelto por mí,

es hora de trabajar.


No hay mucho más que decir,

los últimos cuatro años he estado como un verdadero topo contemplando el acontecer del hombre desde la platea.

Pero a veces no es suficiente. NO puedes renunciar a tus esencias.

El próximo año, con toda seguridad, publicamos este ansiado libro, del cual les mando este adelanto:



CARRERA ESPACIAL
para Claudia.


No pocas veces vuelvo a creer en la carrera espacial.
En que dan ganas de ser superpotencia,
con una bandera llena de colores.
Dan ganas de tener una plataforma de lanzamiento en cada patio,
de largarse de una vez en un gran cohete
y desde el espacio
mirar por primera vez tu sonrisa, a lo lejos,
que es la única luz que me hace ver el mundo.

jueves, julio 05, 2007

Sobre los concursos Literarios



Probablemente haya perdido toda fe, a esta altura del partido, sobre los concursos literarios.


Participé en ellos en mis mejores años de juventud y de hecho obtuve reconocimiento en el extranjero cuando aún me encontraba en la enseñanza secundaria, pero poco a poco fue variando mi percepción de la situación, probablemente, por la pérdida paulatina de la inocencia.


Ya no participo en ellos, al menos en mi país. Corro esa suerte de la fobia por el compadrazgo mal sano y enfermizo por sobre el mérito claro que puede tener una pluma que hace vivir una palabra.


La situación es más o menos clara. Con frecuencia me entero, dada la frecuencia del chisme literario, que tal o cual, ganador, curiosamente tiene algún grado de parentesco con algunos de los integrantes del jurado o en los casos más graves, han sido sus alumnos en talleres literarios o han posado gratamente en las faldas del amor por algunos pasajes de su vida.


No hay mucho que hacer al respecto, los géneros del devenir humano están llenos de estos "accidentes". La política, en sus niveles más animales, como lo es hoy día, donde el poder se ha hecho la mejor forma de perpetuar la riqueza por generaciones de grandes y pequeñas familias, hace del compadrazgo la mejor forma de ejercer estas redes visibles e invisibles de rastreros e incompetentes, que nos gobiernan con una autoridad cada vez menos creíble, al servicio de un objetivo que obviamente no somos los ciudadanos, sino que defender las vacaciones pagadas que les damos todos aquellos que mes a mes pagamos tributos.


Entonces la analogía es más o menos la misma, concursos, públicos o privados, que dejan mucho que desear de lo que alguna vez creímos por el mérito. En todo orden de desarrollo humano.
Lo literario es sólo una anécdota, un chiste más de este quiltro país con cara de desarrollo.
Estamos infectados y deteriorados.

Lo mejor es volver a sonreír y escribir para leer poemas a nuestros nietos.

Reciban un abrazo



martes, noviembre 22, 2005

Sobre el oficio de escribir



Idea pequeña y corriente sobre la dulzura de escribir:
Escribo esencialmente desde que las palabras se me aparecieron en un cuaderno como un gran mapa, como si fuese de caza en un zafari de emociones donde el alma y el corazón eran mi mejor escopeta. Inesperadamente me di cuenta que nada era más fuerte en mí que los deseos de escribirle a todo y a todos, pero a través de un solo amanecer que era la poesía. Por qué la poesía?, porque en un solo verso puede estar refugiado el mundo y sucesivamente todos los mundos pueden hablar la lengua de un verso. NO obstante, una máxima: Sigo creyendo fírmemente en los poetas de los poemas y no de los versos. Es penoso ver por allí como poemas se construyen de 20 o 30 versos, donde sólo dos de ellos dan fuerte a la estructura. Lo demás es un relleno miserable y desechable. Por lo mismo creo en el oficio, en el trabajo, en las horas frente al papel; en el cansancio cuando se escapan las ideas fuera de esta pequeña cabeza, en la necedad de seguir dando golpes al muro de la indiferencia frente a tanto oído más lejano que el nuestro. No hay caso!, los poemas se te aparecen por ahí y debes recoger la médula, lo que sea, en boletos de microbus, papel higiénico, o simplemente recordar, recordar, recordar.....que tal vez sólo eso es esta vida.
Santiago Azar, primavera de 2003.