martes, noviembre 22, 2005

Sobre el oficio de escribir



Idea pequeña y corriente sobre la dulzura de escribir:
Escribo esencialmente desde que las palabras se me aparecieron en un cuaderno como un gran mapa, como si fuese de caza en un zafari de emociones donde el alma y el corazón eran mi mejor escopeta. Inesperadamente me di cuenta que nada era más fuerte en mí que los deseos de escribirle a todo y a todos, pero a través de un solo amanecer que era la poesía. Por qué la poesía?, porque en un solo verso puede estar refugiado el mundo y sucesivamente todos los mundos pueden hablar la lengua de un verso. NO obstante, una máxima: Sigo creyendo fírmemente en los poetas de los poemas y no de los versos. Es penoso ver por allí como poemas se construyen de 20 o 30 versos, donde sólo dos de ellos dan fuerte a la estructura. Lo demás es un relleno miserable y desechable. Por lo mismo creo en el oficio, en el trabajo, en las horas frente al papel; en el cansancio cuando se escapan las ideas fuera de esta pequeña cabeza, en la necedad de seguir dando golpes al muro de la indiferencia frente a tanto oído más lejano que el nuestro. No hay caso!, los poemas se te aparecen por ahí y debes recoger la médula, lo que sea, en boletos de microbus, papel higiénico, o simplemente recordar, recordar, recordar.....que tal vez sólo eso es esta vida.
Santiago Azar, primavera de 2003.

7 comentarios:

Francisco Sandoval dijo...

Me parece muy justa tu apreciación respecto de la poesía barata que emerge cada día, aunque después de todo no es tan malo, pues fomenta la creatividad de los que se inician en este arte.
Gracias por esta invitación. Saludos desde Arica viejo amigo.
Francisco Sandoval Villarroel.
Director Altiplanica Medios

André Cruchaga dijo...

Amigo poeta: Es elocuente, muy justa y real tu manera de decir cómo se empieza en este oficio. Creo que no es cuestión de musas el arduo "OFICIO DE ESCRIBIR", es un oficio y como tal requiere unos instrumentos, unas herramientas para hacer posible la poesía en el poema. Al principio, ese prurito de enfrentar la hoja en blanco resulta todo un desafío; pero a medida que uno se apropia de la cultura y acrecienta la experiencia de vida, se va conformando una cosmovisión a tal punto de tener cierto dominio sobre el lenguaje. Pero como oficio, también uno muere aprendiendo... Me alegra,sobremanera, ser partícipe de tu periplo literario.

André Cruchaga dijo...

Infancia

Todo lo que aprendí de los seres alados, me lo enseñó mi abuelo materno. Lo que vino después: Islas misteriosas, pozas encantadas y animales de gigante ferocidad, fue producto de los libros. En sus relatos, ―pese a no haber estudiado en escuela alguna— una lagartija cobraba vida de héroe o villano, según la “locura”y fascinación del momento. A menudo me decía, con una voz de sueño cavernoso, que habían peces voladores: Dejaban las aguas para tornarse pájaros. En mis ojos, recuerdo, se dejaba traslucir el asombro y el embebimiento. Aún no sé si en esos instantes, subía escaleras, recobraba mis alas de ave silvestre o, sencillamente, me dejaba poseer por “la manos del muerto”, recordando a Alejandro Dumas. No sé cómo llegaron a su acervo algunas de las historias de Sherlock Homes, de Las Mil y una noches y los viajes de piratas. Lo cierto es que fue un campisto diestro; aficionado a domar caballos y un gran chief para los asados de reses y los lomos rellenos de cerdo. Todo lo aprendió de la vida cotidiana, procuró transmitírmelo. Por desventura, sólo me quedó en calidad de herencia, un palacio de aguas, peces, pájaros y luz. Y, por supuesto, una casa de asombros y tabancos herrumbrosos en la memoria.

Alo dijo...

Respecto de la cita introductoria, siempre será mejor aprender a... (amar o cualquier arte)a "creer" que sabes... (amar, por ejemplo). Lo terrible es vivir pensando que sabes y no sabes...

André dijo...

La poesía es el rostro de las emociones; el pájaro que emerge de nuestro pecho buscando su propio vuelo; el silencio que nos asedia y lo volcamos en palabras; un cuerpo largamente extendido sobre las sábanas del alfabeto; grito del orgasmo buscando los brazos del aire; una sombra apretando lo furtivo de la luz; un relámpago dibujando disonancias; la partida de muchas pérdidas interiores; el ojo que mira el mar colgado de las olas; un itinerario hipotético de abrazos y adioses e insomnios; una grieta sangrando en el cuerpo; un brazo tímido que rueda en el aire; un barco que encalla o naufraga en el olvido; un largo bostezo del pensamiento desparramado en el silencio; una procesión de otredades circulares; una vasija con palabras para beber las sombras del tiempo; excavación que hace el viento en las palabras; un pájaro que hipnotiza los sueños con su vuelo; ese parpadeo de las palabras saltando del diccionario; un monólogo que toma forma de diálogo; un follaje donde las garzas traducen la clorofila en ojos y oídos; una roca que muestra su misterio saltando del abismo a los espejos; un reloj cuyas agujas marcan los latidos del alma; trementina de la vida hecha brújula; la mirada que nos negamos a dar de frente; una sombra dibujada sobre el arco iris de los trenes; otro cuerpo respirando como el hombre; emerger de un abismo y luego escabullirse del mundo; hacer estallar las palabras en un vuelo de pájaros; escribir el mundo poniéndole alas al infinito; inventar sueños para respirarse uno mismo; cambiar la solapa de la vida y ponerla al revés; adivinar las oraciones de los pájaros cuando rezan en los nidos; un agujero del tamaño del sol donde cabe la arena frágil de los espejos; aquella mujer que jadea como si estuviese en capilla ardiente; un gato que maúlla sobre los asteriscos del planeta; la disolución de la vida en una bañera de Dionisyus; la desunión de lo que ya no puede unirse; la futura mortaja del alma hecha con palabras; una bandera mojada por la lluvia de la sangre; un hechizo haciendo temblar los párpados en la guarida del búho; lo que queda después de navegar por los acantilados de la noche; esa mujer que nos ríe con labios de ceniza; asombro ante la luna cuya presencia en las pupilas agoniza; cálida pezuña afanada en devorar las emociones; una larga diáspora de huellas; el pulmón que aspira a ser cicatrizado; un nido donde las luciérnagas transpiran su vigilia; una amante entre sábanas de alhelíes dibujando crepúsculos inextinguibles; vitral donde asoma la ilusión de los veleros; el bosque que en su esencia desnuda los labios con un torrente de escalofríos; constelación de misterios respirando fosforescencias; una mariposa aleteando en los cerros del pecho; la íntima respiración de la memoria para revelar el universo; un paracaídas para aterrizar sobre el césped de un pubis; hongo cuya hoguera sangrante nos conduce por tranvías de éxtasis; un espejo trasluciendo matorrales; hilo de agua asomándose al soplo divino; sollozo disolviendo la ilusión en deseo; un claxon colgado del aire para tocar la saliva del amanecer; lluvia sofocando fuegos con el pañuelo íntimo del anhelo; sombra de incandescencias aleteantes; un rancho y un lucero con los que sueñan las vírgenes de este paraíso; una hermosa fantasía que juega a desnudar el alma; lluvia para festejar las bodas de Canaán; un cuerpo poseso eyaculando imposibles; inocencia perdida en el primer sueño; la espina de la noche entre las mutaciones de la tristeza; los minutos ardientes hurgando la desnudez cuando el beso de la espuma llega a la playa; la cama gozosa y absurda transfigurando los sentidos en ideogramas y paroxismos; la turgencia de la arena en la herida obsesa del costado; barro entre la neblina como un trozo de cadáver que se pierde en el vacío...[14/15/16/17112002].

azulvalk@hotmail.com dijo...

tan solo, gracias, por sus palabras, por su oficio, por esa naufraga, por cuando le llama la poesia y no se resiste a escucharla . No, yo no tengo un comentario, solo un deseo: que exista un cruce de caminos en su destino y en el mio.

Santiago Azar dijo...

Gracias, muchachos.